Reseña del libro "SE TITULA TÍTULO"
Esto no es una novela. O quizá sí, pero no de la forma que uno espera.
Se titula título es un mapa de la mente que se niega a ser racional, un territorio donde los pensamientos se doblan, se rompen y se multiplican hasta perder toda coherencia, para recomponerse con un humor tan oscuro como irresistible.
Su narrador o mejor dicho, sus múltiples voces te arrastra por escenarios que se despliegan como espejos rotos: recuerdos contradictorios, paranoias que se vuelven aliadas y delirios que cobran vida propia. Cada página es un vértigo, un accidente literario donde perderse se convierte en un placer perverso.
La novela juega con la forma y el lenguaje: repeticiones obsesivas, rupturas sintácticas, juegos de palabras imposibles, frases que se devoran a sí mismas. Aquí, la demencia no es tragedia, sino herramienta de exploración; la confusión es parte de la experiencia y la risa, brújula indispensable.
Se titula título no pide paciencia: exige inmersión. Quien se atreva a abrirla debe aceptar que cada capítulo puede ser un laberinto, que la narrativa se pliega sobre sí misma y que los límites entre realidad y delirio son difusos y maleables. Al final, no encontrarás certezas, sino la sensación de haber viajado a un lugar donde solo los que aman el riesgo literario pueden sobrevivir y reír.
Una obra que no se parece a nada, una experiencia literaria que desafía, desarma y transforma. Para los que buscan algo más que una historia y se atreven a perderse en la locura con los ojos abiertos y una sonrisa irónica en el rostro.